¿Dificultades en matemáticas o discalculia?

Manos infantiles comparan dos grupos pequeños de bloques sobre una mesa.
En este artículo
  1. ¿Es normal que a un niño de 5, 6 o 7 años le cuesten las matemáticas?
  2. ¿Qué es la discalculia, en realidad?
  3. Dificultad corriente o discalculia: ¿qué cambia de verdad?
  4. ¿Qué hacer si tienes dudas?
  5. ¿A quién acudir en México y en España?
  6. Una nota sobre las listas de síntomas
  7. ¿Es lo mismo que la ansiedad matemática?

Que las matemáticas le resulten frustrantes o confusas a tu hijo o a tu hija a los 5, 6 o 7 años es de lo más normal, y no es una señal de discalculia.

Respuesta corta: el sentido numérico y el recuerdo de las operaciones básicas siguen desarrollándose durante los primeros años de escuela, así que contar despacio, dudar al comparar números y evitar las matemáticas son cosas típicas, no un diagnóstico.

La discalculia es una dificultad específica del aprendizaje, real, que afecta a una minoría de niños, y se identifica con una evaluación profesional, no comparando a un niño con una lista de una página web. Este artículo trata de lo que es normal en las dificultades corrientes, de lo que de verdad es la discalculia y de cuándo conviene hablar con un profesional, con los caminos concretos en México y en España.

Construimos la mecánica de contar y escribir números de 99 Math Animals, así que vemos todos los días una variedad enorme de maneras de acercarse a los números, con todos los niveles de seguridad. Casi todo lo que en el momento parece alarmante es solo un niño corriente construyendo un sentido numérico que tarda años en asentarse. Abajo, el rango de desarrollo realista, una explicación sencilla de qué es la discalculia y las situaciones en las que vale la pena consultar, sin convertir esto en una lista para puntuar a tu hijo.

¿Es normal que a un niño de 5, 6 o 7 años le cuesten las matemáticas?

Sí, casi siempre. El sentido numérico (una sensación de la cantidad, no solo la capacidad de recitar los números) sigue desarrollándose durante años después de que un niño empieza a contar. Contar despacio, necesitar los dedos u objetos para sumas pequeñas, olvidar un día una operación básica y saberla al siguiente, o directamente evitar los juegos de números son cosas típicas durante buena parte de los primeros cursos de primaria. Lo que hay que mirar es una mejora real y gradual a lo largo del curso, no la soltura en un momento concreto.

Manos infantiles comparan dos grupos pequeños y separados de bloques sobre una mesa para decidir cuál tiene más.
Decidir qué grupo tiene más exige pensar de verdad a esta edad: alguna duda aquí es típica, no una señal de alarma por sí sola.

¿Qué es la discalculia, en realidad?

La discalculia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta al sentido numérico y a las habilidades matemáticas. Puede manifestarse de varias maneras: problemas persistentes para saber cuál de dos números es mayor, incluso con números pequeños; operaciones básicas como 4 + 2 que no se automatizan por mucho que se practiquen; o habilidades matemáticas que apenas mejoran pese a una práctica real y sostenida y a una enseñanza normal.

No es falta de inteligencia ni de esfuerzo. El Child Mind Institute estima que entre el 5 y el 7 % de los niños de primaria pueden tenerla: una minoría real, lo que significa que la gran mayoría de los niños a los que les cuestan las matemáticas no la tienen. En los manuales clínicos aparece como trastorno específico del aprendizaje con dificultad en matemáticas.

En las escuelas de habla hispana la discalculia suele conocerse bastante menos que la dislexia, así que no te extrañe si en la primera conversación eres tú quien la nombra. Si quieres leer más antes de hablar con alguien, o a la vez, la hoja informativa sobre la discalculia de Understood está escrita para familias y en español.

Dificultad corriente o discalculia: ¿qué cambia de verdad?

Dificultad corrienteConviene consultar
Mejora con el tiempoVa ganando soltura con la práctica, aunque sea despacioApenas mejora pese a una práctica real y sostenida
Sentido numéricoA veces duda al comparar cantidades y se corrige pensando un momentoProblemas persistentes para saber cuál de dos números es mayor, incluso pequeños
Operaciones básicasSe van afianzando con la repetición, a un ritmo normal para su edadOperaciones como 4 + 2 nunca se automatizan, por mucho que se practiquen
Cómo se confirmaNo hay nada que confirmar: es desarrollo típicoCon una evaluación profesional, no con una lista en casa
Mucha concentración ante una suma sencilla que se resuelve con bloques sobre la mesa.
Concentrarse mucho en una suma sencilla es normal aquí: la señal útil es la tendencia a lo largo de los meses, no un ejercicio concreto.

¿Qué hacer si tienes dudas?

  • Primero, tiempo y práctica. Un curso escolar de práctica normal y sin presión resuelve casi todo lo que en un momento concreto parece preocupante.
  • Mirar la tendencia, no el día. Una mala tarde con los números dice poco; una falta real de mejora durante meses dice mucho más.
  • Hablar con la escuela antes de buscar más. La maestra o el tutor ven las matemáticas de tu hijo junto a las de decenas de niños de su edad y pueden decirte con claridad si lo que ves es típico.
  • Si la preocupación sigue, pedir una evaluación. No existe una prueba única para la discalculia: una evaluación completa mira habilidades matemáticas concretas y capacidades cognitivas generales, y descarta causas cercanas como la ansiedad o las dificultades de atención. Es un proceso profesional, no algo que un padre o una web puedan decidir solos.
  • En casa, práctica sin presión. Objetos de verdad para contar, nada de cronómetros y sesiones cortas ayudan a ganar confianza, sea cual sea la causa.

¿A quién acudir en México y en España?

La ruta cambia según el país, y conviene conocer los nombres, porque son los que vas a oír:

  • En México: el primer paso es la maestra o el maestro de grupo. Si la escuela cuenta con USAER (Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular, el servicio de educación especial que trabaja dentro de las escuelas regulares), se puede pedir que valoren a tu hijo: su equipo hace la evaluación psicopedagógica, identifica las barreras para el aprendizaje y propone ajustes. No todas las escuelas tienen USAER; si la tuya no, la dirección puede orientarte sobre el apoyo de educación especial de la zona. Por la vía de la salud, el pediatra (del IMSS, del ISSSTE o particular) puede descartar problemas de vista u oído y derivar a neuropediatría o a un neuropsicólogo infantil.
  • En España: el primer paso es el tutor o la tutora. Si la preocupación sigue, lo traslada al orientador u orientadora del centro (en muchos colegios públicos de Infantil y Primaria, al EOEP, el Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica), que hace la evaluación psicopedagógica. La ley educativa recoge a este alumnado entre el que necesita apoyo educativo por «trastornos de atención o de aprendizaje» y pide identificar sus necesidades lo antes posible (LOE, artículos 71 y 79 bis); cómo se hace lo concreta cada comunidad autónoma. Por la vía de la salud, la puerta de entrada es el pediatra.

En los dos países, y todavía más en Argentina, existe además la figura del psicopedagogo, en la escuela o en consulta privada, que muchas veces es quien hace el trabajo de apoyo después de la evaluación.

Una persona adulta y un niño o una niña, sentados muy juntos, miran una hoja de matemáticas sobre la mesa.
La primera conversación más útil suele ser la más cálida: sentarse a su lado, no vigilar de pie.

Una nota sobre las listas de síntomas

En internet vas a encontrar listas de «señales de discalculia»: problemas con los problemas de texto, dificultad para leer el reloj, poco sentido de la orientación y demás. No vamos a reproducir ninguna, a propósito. Casi todos los puntos de esas listas describen también un desarrollo completamente típico en algún momento de la infancia, así que cumplir unos cuantos dice muy poco por sí solo y puede generar una preocupación que no está justificada. Si te preocupa de verdad, el siguiente paso útil es una conversación con la maestra o el tutor, o una petición de evaluación, no un recuento de síntomas.

¿Es lo mismo que la ansiedad matemática?

No, aunque desde fuera pueden parecerse y a veces se solapan. La ansiedad matemática es una respuesta emocional (una habilidad matemática real saboteada por el estrés o el miedo ante los números), mientras que la discalculia es una diferencia en cómo se desarrolla el propio sentido numérico. Un niño puede tener una, la otra, las dos o ninguna, y lo que las distingue es una evaluación bien hecha; adivinar desde fuera no es fiable para ninguna de las dos. Y si lo que te preocupa es la escritura de los números más que el cálculo, hablamos de eso en mala letra o disgrafía.

Preguntas de los padres

¿Que a mi hijo le cuesten las matemáticas es señal de discalculia?

No por sí solo. Que las matemáticas cuesten es muy habitual durante los primeros cursos de primaria, y casi siempre es el desarrollo normal del sentido numérico en marcha. La discalculia es una dificultad específica que se identifica con una evaluación profesional, no por lo mucho que le cueste a un niño.

¿Cuántos niños tienen discalculia?

El Child Mind Institute estima que entre el 5 y el 7 % de los niños de primaria pueden tenerla. Eso quiere decir que la gran mayoría de los niños a los que les cuestan las matemáticas no la tienen.

¿Quién diagnostica la discalculia en México y en España?

En México, el camino escolar pasa por la maestra de grupo y, si la escuela la tiene, por la USAER, que hace la evaluación psicopedagógica; por la vía de la salud, el pediatra puede derivar a neuropediatría o a un neuropsicólogo. En España, el tutor lo traslada al orientador del centro o al EOEP, que hace la evaluación psicopedagógica; por la vía de la salud, la puerta es el pediatra.

¿Es lo mismo la discalculia que la ansiedad matemática?

No. La ansiedad matemática es una respuesta emocional que puede tapar una habilidad real; la discalculia es una diferencia en cómo se desarrolla el sentido numérico. Pueden parecerse y a veces van juntas, pero lo que las distingue es una evaluación bien hecha.

Sigue leyendo

← Todas las notas para padres